domingo 19 de septiembre de 2010

Desorden de amor

Lo cierto es que no estoy aprovechando ni el 1% del potencial de Audiomulch, pues lo estoy utilizando casi exclusivamente como caja de ritmos y sintetizador. Mas este programa ofrece posibilidades tan solo limitadas por nuestra imaginación, como se puede comprobar oyendo alguna de las demos que incluye.

Una de estas posibilidades es la de crear atmósferas sonoras que no tienen ni comienzo ni final, como la que he compuesto en esta ocasión: una mezcla de ruido "negro" de fondo, un sonido como de medidor de radioactividad y un sonido sintético como de vientos que le da sentido armónico. Por último gravé la voz pasada por varios filtros, de letra meditada pero melodía improvisada a medida que iba oyendo la evolución errática de la armonía.


Escucha: "Desorden de amor"


Tal ambiente sonoro solo podía inspirar un estado mental de desconcierto y incomprensión como cuando te rompen los esquemas de tus creencias y se convierten en un desorden desde el que es imposible construir ningún sentimiento sólido.